Talvez sea este el momento de los comunicadores católicos de todas las áreas para unirnos y estrechar filas en nuestra Santa Madre Iglesia y unificar criterios y conceptos, coherentes con lo que decimos creer y practicar, y en defensa de nuestro bienamado papa Benedicto XVI, ya que como se suele escuchar: «Iglesia somos todos». Somos nosotros y nuestro prójimo… nuestro próximo, los que tenemos a nuestro lado, con quienes convivimos, nuestras familias y amigos… y nuestro prójimo son los próximos, los que nos sucederá luego de nuestra partida de este mundo, por lo que cualquier ataque a la cabeza de la Iglesia; nuestro papa, es un ataque a la Iglesia, a nosotros mismos y los nuestros. De ahí es que veo la urgencia por decir todo aquello que en los grandes y pequeños medios es obviado, no dicho o mal informado.
Sí, es cierto: es más noticia un avión que cae que miles y miles que llegan felizmente a destino. Y a eso me refiero: debemos hablar de la felicidad, de esos aviones que llegan con felicidad. De esos nadie habla y es hora de comenzar a hacerlo. Estos foros son una excelente instancia para la reunión y el conocimiento de los que de alguna manera estamos relacionados con los medios. Quizás podamos comenzar a mover las ruedas de las buenas noticias y no sólo las de las catástrofes en el mundo. Hoy día es más noticia el pecado que la santidad en el mundo. Es menester cambiar eso para un comunicador católico, además de un deber.
