Siempre me había preguntado acerca de la forma descarada y hasta ridícula que tienen los políticos de mentir, sin preocuparse por el papelón que estos puedan hacer ante la sociedad, y siempre busqué un porqué a ese hecho.
Uno puede darse cuenta de que los políticos, sobre todos los gobernantes, necesitan de las tensiones en el pueblo para su distracción, para generar algún tipo de malestar, para tener alguien a quien echarle la culpa de todos los males. Tener un fantasma entre las sombras para gritar que no le tienen miedo y que necesitan de sus conciudadanos para combatirlo.
Últimamente está pasando en casi todo el mundo con los gobiernos y los medios de comunicación, en Italia, Francia, España y es harto sabido que en América también. En Venezuela, Bolivia, Méjico y por supuesto en nuestra bandita Argentina.
Nadie desconoce la batalla que este gobierno ha emprendido contra Clarín, Canal 13, TN, etc., acusándolo de la mayoría de sus propios fracasos, de mentir cuando estos medios les «destapan los pies», por decirlo de alguna manera y los ponen en evidencia con el INDEC, por ejemplo, o publican la noticia de la entrada ilegal de alguna valija o de otros tantos hechos sobre los que descaradamente mienten.
Y uno se pregunta: ¿«estos», lo estarán diciendo en serio?… ¿Esperarán en serio que uno se crea «semejante bolazo»?…
Y no halla respuesta semejante cuestión… al menos no tiene una respuesta lógica, centrada, equilibrada noble y honesta, pero indudablemente sí tiene un motivo tanta mentira.
El motivo es uno de los más bajos y ruines que un ser humano, que se supone ha ascendido a privilegios que ningún otro ciudadano tiene en una sociedad como la nuestra, accediendo al poder para servirla, para trabajar por y para ella… Y en este caso la palabra «privilegio» tiene su pleno sentido: privado de la ley… la ley no lo toca, no lo alcanza, tiene una ley privada en todo caso.
(En mi barrio diríamos: está fuera de la ley), pero volviendo a las mentiras de los políticos y su razón de ser, es lamentabilísimo que haya quienes recurren a este procedimiento para mantener su status cuo entre la sociedad, como si se tratara de sostener algún tipo casta real, donde nadie que no pertenezca a esta casta con un origen sucesorio fehaciente o apadrinado por algún «pescado gordo», como diría mi mamá, que ha sido introducido por la ventana a este gran clan por el solo hecho de haber estado al servicio operativo y logístico en algún hecho de «tensión social» a los que me refería antes, (un piquete, un paro, un contra-piquete, el rompimiento de una huelga en contra del gobierno, una manifestación con «su grupo»… ¡su gente!, como suelen decir, poniendo en evidencia que han comprado a esa gente con planes sociales u otros beneficios que por supuesto, ellos no pagan de su bolsillo, etc.)
¿Y cual es ese motivo entonces?… ¡el desalentar!… el desprestigiar a la política para que la gente no se acerque a ella. No intervenga… no se interiorice, no piense, no se comprometa… especialmente los más jóvenes… las nuevas generaciones…
Como se suele decir: cuando uno se quema con leche, ve la vaca y llora… pero sigue tomando leche, agregaría yo.
Si uno pregunta, nadie cree «en los políticos» ni «a los políticos»… pero allí están y seguirán estando.
En épocas de campaña uno también pregunta: ¿Ya sabes a quien vas a votar? Y son muy pocos los que con seguridad te responden: ¡a fulano! La mayoría te dice: ¿Y qué sé yo?… si da lo mismo… son todos iguales…
Y luego del escrutinio alguien siempre gana… ¿Y quien gana?
RE: ¡El que supo mentir mejor!
Y una vez más el pueblo quedará decepcionado a la corta o a la larga… y se aleja cada vez más de la política. ¡La repudia!… no quiere saber nada de ella ni de los políticos… y sigue de este modo dejando que las castas se mantengan donde están, disfrutando de sus privilegios… desordenando la vida de los ciudadanos en cuanto esto les es posible. Generando tensiones y malestar en la gente, que lo único que quiere la gran mayoría es vivir en paz, tranquilo con su trabajo y en su familia.
No es mucho pedir y no creo que sea tan difícil preguntarle a la gente: ¿Qué necesitas que haga por vos?, en cambio de pedir siempre que hagan algo por ellos… ¡que acompañen el proyecto!… que apoyemos el modelo… ¡que vamos todos hacia la victoria!… ¿A qué victoria?… ¿A cual victoria?…
Pregúntenle a un jubilado que opina de la victoria de este gobierno… y él le va a saber responder mejor que cualquier especialista político o económico…
O mejor preguntarle a quien tenía sus ahorros para la vejez en una AFJP, donde si moría el dinero pasaba a los herederos, por ejemplo.
En cambio ahora sabemos fehacientemente que ese dinero fue a dar a la «ayuda social » organizada por esos colaboradores que como hijos ilegítimos, pero reconocidos de la política, han entrado a pertenecer a la casta política.
Sí, es cierto; muchas veces los medios se sumaron a este procedimiento de difusión de cosas tan traídas de los pelos como «los submarinos espías de Frondizi» en el Río de la Plata o «los extraterrestres del Cerro Uritorco».
Pero es que todos de alguna manera tenemos responsabilidad en este asunto y como dice la Biblia: «el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra».
El tema aquí es reconocer que si somos concientes de que están trabajando a futuro cuando nos están mintiendo y aceptamos eso sin aunque más no sea advertir sobre esto, nos estamos haciendo cómplices y nos cabe también una responsabilidad muy grande del estado de nuestra Patria, dejando en manos de quien nos sabe mentir mejor el futuro de nuestra herencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario